
Aquel fue el año de mi vida, al conocer una noche a una señorita en un baile de los que hacían antes los mozos en los pueblos. Por cierto, precisamente yo era uno de los músicos.
Cuando estábamos tocando en la plataforma que nos prepararon fue cuando la ví entrar con sus primas.
Es curioso, vivíamos en el mismo pueblo y nunca la había visto.
Me quedé sorprendido y además enamorado de ella.
En ese momento estuve esperando la ocasión de que me relevasen para poder bailar con ella.
Bailamos dos o tres piezas aquella noche y me acosté pensando en ella durante toda la noche.
Desde aquel momento no dejé de perseguirla y estuve casi un año entero detrás de ella para poder hacernos novios. Mi trabajo me costó.
Estuvimos durante seis años novios, con nuestras correspondientes broncas a causa de la música, pero eso formaba parte de mi vida, para disponer de un dinero, que en aquellos años era difícil de conseguir.
Ya en el año 1957 nos casamos. Yo dejé de tocar y todo fue de maravilla.
De nuestro matrimonio nacieron tres hijos, por lo que tuvimos que luchar mucho para criarlos. Ahora estamos muy orgullosos porque son fabulosos y además muy buenos.
Es por ello por lo que les deseamos mucha suerte.
1 comentario:
muy bien el poema, pero son mas unas memorias, si pones que el pueblo es Mogón mejor. fernando hasta luego.
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